7 pecados capitales del periodista móvil

1. Olvidar que, más allá de la herramienta, el periodismo móvil sigue siendo periodismo

Puede parecer una obviedad, pero suele perderse de vista. No importa qué herramienta use, el periodista no debe dejar de lado los criterios básicos del buen periodismo: ética, rigurosidad, respeto por las fuentes, equilibrio informativo… Esto marca una clara diferencia entre un profesional y cualquier otra persona con un teléfono inteligente.

Dice Giannina Segnini, Editora de la Unidad de Investigación e Inteligencia de Datos del diario costarricense La Nación: “Al final, yo llegué a la conclusión de que este es el periodismo de siempre. Es decir, aquí no ha cambiado nada. Lo que pasa es que los periodistas nos confundimos y creímos que no, que ya ahora es el nuevo periodismo. No hay ningún nuevo periodismo. Es el periodismo de siempre. Son los valores y los principios fundamentales, los cimientos del periodismo de siempre: rigurosidad, balance… (…) Lo que cambia es que tenemos nuevas formas de potenciar ese periodismo y de hacerlo más amigable visualmente y con múltiples productos para múltiples audiencias”. (Fuente: ‘Periodismo investigativo y de datos’)

2. Olvidar que, aunque sigue siendo periodismo, el periodismo móvil también es otra cosa

Mario Tascón, a propósito del periodismo digital en general, dice: “ (…) el mundo digital es interactivo por definición y toda información que se introduce en un ordenador necesita estar codificada, porque se codifica aunque nosotros no lo veamos. Aunque pensemos que es una máquina de escribir porque utilizamos unas teclas, no lo es. Creo que eso dota de unas características muy especiales al medio en el que se desenvuelve ese lenguaje y, por tanto, ese medio al evolucionar tiene características que no tienen otros, igual que había diferencias entre la prensa y la radio, o entre la radio y la televisión” (Fuente: Eltipometro.es).
El periodismo móvil también obedece a un leguaje y lógica distintos. Es función del periodista saber cuáles son y formarse para hacer un trabajo efectivo, que satisfaga los altos niveles de exigencia de los usuarios actuales.

3. No planificar

Aunque pueda pensarse que el periodismo móvil es el periodismo de “hacer en caliente” por excelencia, la planificación es fundamental para una buena cobertura. ¿Qué equipos se necesitan? ¿Será de noche? ¿De día? ¿A qué personas entrevistar? ¿Cuántos periodistas serán necesarios? ¿Quién se quedará en la redacción? ¿Qué tareas tendrá? ¿Qué información relacionada con el asunto hay disponible? ¿Cuáles serán los recursos multimediales necesarios para realizar un buen contenido? ¿Qué hashtag será más efectivo en Twitter? ¿Cómo podrá captarse la atención de los usuarios?
Todas son preguntas que es necesario responder antes de realizar el cubrimiento. Claro, muchas veces los acontecimientos simplemente se precipitan sobre el periodista, pero incluso en estos casos hay un margen de preparación básica que puede salvarse, como el de los equipos o los roles de cada persona en la redacción.
Un ejemplo clásico de planificación y buen cubrimiento con Periodismo Móvil es el trabajo que realizó el medio Perú 21 en las elecciones peruanas de 2011. Conozca esta experiencia.

4. Confiar ciegamente en los atributos de su móvil

Este pecado está relacionado directamente con el anterior. El periodismo puede hacerse con los recursos que el periodista tenga a la mano. Ciertamente, hay equipos con cámaras y micrófonos de muy alta calidad.
Sin embargo, hay algunos accesorios para el móvil que pueden facilitarle la vida, cómo luz artificial, micrófono externo y baterías de repuesto.
Algunos periodistas, incluso, cargan consigo móviles adicionales.

5. Desconocer que puede haber otra gente cubriendo el mismo asunto

Saber qué está diciendo la gente en redes sociales sobre el tema que se está cubriendo permite no sólo enriquecer el trabajo propio sino buscar enfoques diferentes.
Christian Espinosa, profesor de Periodismo Móvil en la Universidad Mayor de Chile, lo ilustra con un ejemplo: “Recuerdo que la principal brújula de Susana Morán, periodista que cubrió con su teléfono la revuelta policial en Ecuador, eran sus seguidores. Sobre todo cuando estaba atrapada en un baño en medio del tiroteo. Pero el hashtag #30s le permitía saber qué reportar más allá de lo que todo el mundo publicaba o afinar qué quería saber la gente en ese instante” (Fuente: ijinet.org).

6. Ignorar a los usuarios

Muy en la línea del pecado anterior, pero con una ligera diferencia: Mientras que el otro se refiere a las personas que puedan estar cubriendo el mismo asunto, este se centra más a la interacción del medio o el periodista con sus usuarios, con su público objetivo. Por ejemplo, un periodista de Medellín que cubre una noticia para un medio local, debe pensar qué información necesita saber el público de su ciudad y qué formato sería más efectivo. Es necesario un diálogo permanente. Según Christian Espinosa, en la entrevista para ijinet.org, para la cobertura móvil se debe “tener claramente preparado los mecanismos para que llegue a la audiencia relevante según el tipo de cobertura”.

7. No informarse sobre las novedades tecnológicas

Todo el tiempo están apareciendo nuevos equipo y aplicaciones que facilitan el trabajo. Es deber del periodista mantener informado sobre estas novedades.
Lea ‘12 herramientas para cobertura en tiempo real’, por Esther Vargas.